Cronología de una tragedia: La Plata es inundable


El 2 de abril del 2013 se cumplían 31 años del inicio de la Guerra de Malvinas. Fue en ese feriado cuando cerca de las cuatro de la tarde, el cielo en la ciudad de La Plata –también conocida por sus diagonales, tilos y por ser cuna de estudiantes universitarios- se puso negro. La lluvia se extendió, sin dar tregua, por poco más de tres horas. Cayeron más de 300 milímetros que darían inicio al peor desastre hídrico registrado en ciudades de Argentina. El saldo fue de 89 muertos computados oficialmente. Aunque también luego se supo y originó una disputa por la información que daba cuenta de una lista de fallecidos con irregularidades en pos de contar menos decesos. Ese día, además, dejó enormes pérdidas materiales y afectivas en cada persona que fue víctima de esta inundación.

 

 

“El libro ‘Genealogía de una tragedia’ no cuenta historias de los inundados sino responde a la pregunta de por qué pasó lo que pasó. Partimos de una localización de la ciudad que la pone en una situación de alta vulnerabilidad que, a lo largo de los años, la mano del hombre hizo que esto empeore”, dijo el periodista Pablo Morosi en diálogo con LA PERINOLA. Y contó detalles de la investigación que realizó junto al ingeniero hidráulico Pablo Romanazzi.

En efecto, a cinco años de la inundación, Morosi y Romanazzi, presentarán el libro “Genealogía de una tragedia” (Editorial Marea). Con un trabajo documental que les llevó dos años realizar, cuentan qué encontraron al bucear en los orígenes de la ciudad planificada y recorrer el hilo conductor de los distintos eventos hidrometeorológicos que afectaron a La Plata a lo largo de su historia.

Los platenses analizaron documentos, leyes y resoluciones que dan cuenta del desarrollo de la ciudad y sus distorsiones. Y llegan a la conclusión que la catástrofe tuvo muchos avisos que fueron desoídos por las autoridades políticas. La investigación que hicieron indaga en quiénes son los responsables de la tragedia, desde la fundación de la ciudad de La Plata hasta la actualidad. Incluye un anexo documental con registros de inundaciones en la prensa impresa desde 1911 hasta 2008, y un dossier de fotografías testimoniales de la inundación que quedó marcada para siempre en la memoria colectiva.

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Entrevistado por este medio, Morosi remarcó que este libro parte de la premisa de que la ciudad es inundable no solo por cómo fue diseñada sino por los años de gobiernos que hicieron oídos sordos a los planes hídricos que -por ejemplo- presentó la Universidad y otros estudios que ya alertaban lo que podía pasar.

-¿De qué se trata Genealogía de una tragedia?

El libro narra la historia que hay detrás de lo que puede considerarse como la peor catástrofe hidrometeorológica en ciudades argentinas. En la historia del país no hubo otra ciudad que haya sufrido un evento meteorológico e hidrológico como éste. Quizás podría pensarse en lo que pasó en Santa Fe en el año 2003, pero el cotejo de comparación con la ciudad, deja muy por delante a La Plata con este record de ser la ciudad más afectada tanto por la cantidad de muertes como por las pérdidas económicas.

El libro surge al pensar hasta dónde, para atrás, había que remontarse para encontrar el origen de esta inundación.

Este hecho, claramente, no puede haber ocurrido de un día para el otro. Sino que es producto de una sumatoria de situaciones, decisiones, omisiones. Por eso, nos fuimos a indagar, investigar hasta la Fundación de la ciudad. Y ahí arranca la historia, viendo la característica particular de La Plata, creada a partir de un plano, en el cual hay alguien que decide dónde tiene que implantarse.

Miramos documentos, las discusiones legislativas de la época, las decisiones del gobierno de Dardo Rocha respecto de cómo se definió ese lugar de emplazamiento. Y ahí ya vimos que La Plata presenta una falla de origen. Fue emplazada en una zona deprimida y que, además, estaba surcada por tres arroyos dentro del propio cuadrado de la ciudad.

Los fundadores solo pensaron en una posibilidad de inundación de la ciudad y ésta fue desde el Río de La Plata. Por eso pusieron a la ciudad sobre la calle 122. A esa altura, la geomorfología del terreno, muestra lo que se llama técnicamente un albardón. Se trata de una especie de barranca o terraplén donde hay una diferencia de 1 o 2 metros. Son las mismas barrancas que se ven en Quilmes, en el norte del Conurbano, en San Isidro, frente a la Casa Rosada. Ese accidente topográfico marca el lugar donde se decidió poner a la ciudad para resguardarla de una inundación del Río de La Plata.

“Se hicieron parches, patearon para adelante, cruzaron los dedos y las consecuencias están a la vista”

Morosi contó que ese 2 de abril que marcó la memoria de todos los platenses, no padeció la inundación de su vivienda pero sí de su lugar de trabajo. “Quedó inutilizado durante tres semanas. No había luz, no se podía ni entrar, ni salir. Era la zona de Plaza Paso. En ese momento yo era corresponsal del diario La Nación y tuvimos que montar una redacción en la casa de un compañero”, narró sobre su experiencia.

Volviendo a hablar de los ejes del libro, el comunicador puso foco en la falta de planificación urbana de La Plata. “El desarrollo urbanístico hizo crecer la ciudad en cemento y sin dejar los márgenes de los arroyos sin habitar –están llenos de asentamientos- se perdió totalmente la idea de un proyecto de hacia dónde llevar la ciudad. En La Plata no hubo otro plan de desarrollo serio que no fuera el de su fundación. Eso tiene que ver con las dificultades institucionales que tiene el país, donde hubo muchos gobiernos que quedaron truncos, que fueron reemplazados, vinieron dictaduras. También con la costumbre de que todo gobierno nuevo, llega con un plan nuevo y lo que planificó el anterior ‘no sirve’. Entonces siempre se arranca de cero”.

También Morosi marcó la falta de toma de conciencia efectiva por parte de los distintos gobiernos en pos de asumir el problema de fondo. “Se hicieron parches, patearon para adelante, cruzaron los dedos y las consecuencias están a la vista”.

“La ciudad seguirá siendo inundable”

El escritor indicó que “La trágica tormenta del 2 de abril nos deja la oportunidad de decir basta y de asumir la situación para trabajar con algo que apunte a resolver el problema de fondo. Y el problema no son solo las obras sino también el plano educativo”.

Sin dudarlo, el comunicador aseguró que es necesario formar a la población para saber cómo proceder ante una situación así. “Hoy estamos en el mismo punto que el 2 de abril: En caso de volver a pasar una inundación, no sabemos si hay que salir, si viene alguien o no, si hay que ayudar a los vecinos, y eso es clave porque ahí se va la vida de la gente. Las obras ayudarán a que el escurrimiento del agua sea más rápido pero no evitarán la inundación porque la ciudad es inundable. Ese es el principal mensaje del libro. Va a volver a pasar pero lo que no puede volver a pasar es que la comunidad esté sola, abandonada a su suerte, sin herramientas para saber qué hacer”.

En ese sentido, insistió: “Lo que la obra hará, al escurrir más rápidamente, es impedir que –tal como ocurrió en 2013- el agua permanezca durante toda la noche. Ese fue el principal motivo de las muertes porque si uno mira la lista de fallecidos –al menos la oficial- te das cuenta que entre el 70 y 80% de las víctimas fueron personas mayores, o sea los que no tienen la movilidad para escapar de una situación así”.

Ante la consulta de este medio, el escritor explicó: “En el libro se habla de los muertos negados pero no es el centro de nuestro foco porque ya existen libros sobre este tema”. Repasando la historia del arte de su investigación, informó: “Hay uno hecho por la Facultad de Periodismo de la UNLP y otro hecho por dos periodistas ligados a la Revista La Pulseada quienes abordaron con mucha decisión y claridad el tema de la causa del Juez Arias y el manejo del gobierno y las autoridades respecto al tema de los muertos. Entonces nos pareció que era sobrecargar algo que además aún está abierto”.

“Nosotros tenemos una gran ventaja y es que esos libros fueron escritos en caliente. Se editaron en 2014. Y hay dos más sobre la inundación: Uno, hecho por la Asamblea de vecinos de Parque Castelli, quienes construyeron un relato a partir de sus propias experiencias e inquietud. Y hay otro de relatos, crónicas y poemas sobre lo que ocurrió”, aportó.

Sobre su producción literaria, dijo: “Nosotros quisimos complementar esto, aportar elementos nuevos, nuevas miradas, una mirada hacia atrás”.

-¿Qué podés comentar sobre el material gráfico del libro?

Romanazzi es uno de los Ingenieros Hidráulicos –eminencia en esta materia- que en 2008 hizo un informe a la Corte. Alertó sobre esta situación. Él dijo que había que atenderla y que podía traer consecuencias muy malas para la sociedad.

Romanazzi tenía digitalizado el registro completo del Observatorio de La Plata que es el que toma las mediciones de lluvia, desde el año 1911 hasta hoy.

Con eso, separamos los eventos de lluvias de más de 100 milímetros. Fuimos a la Biblioteca del Senado a ver qué decían los diarios de la época, si había un interés por cubrir. Y nos llevamos un gran impacto al ver muchas de las crónicas vinculadas con gente esperando arriba de los techos, pérdidas del trabajo de una vida.

En los diarios de la época también hay cosas que parecen tragicómicas: Por ejemplo un intendente decidió contratar nadadores para que, en caso de inundación, ayuden a rescatar gente.

Otra caso es que, en el 1930, se le pidió al concesionario de los botes del paseo del Bosque que los prestara para ir a socorrer gente. Entonces uno piensa que si ya había habido inundaciones, esos botes tendrían que haber sido comprados, no pedirse prestados.

Por eso creemos que este libro es un aporte a cómo construimos la memoria. Nos permite ver cómo nos olvidamos de cosas que son importantes y que no nos deberíamos olvidar.

Sobre la presentación del libro y sus autores

La presentación del libro será el martes 27 de marzo a las 18.30 horas en el Centro Cultural Malvinas. “La idea es contar cómo hicimos el trabajo. Para mí fue una experiencia muy interesante por el encuentro de miradas entre un técnico y la mirada periodística. Es un gran respaldo saber que toda la información dura que hay es absolutamente certera”, declaró Morosi.

Y acotó: “El libro tiene un dossier con imágenes de los diarios que nos parecieron más significativos de época pero también tiene una recopilación de trece fotógrafos de la ciudad que nos aportaron sus imágenes, que sirven muchísimo para sintetizar lo que pasó en la ciudad porque son geniales las fotos. Hay fotógrafos profesionales y aficionados. Hicimos un dossier de 32 páginas con esas imágenes”.

 

Como ya se mencionó, Pablo Morosi es licenciado en Comunicación Social graduado en la Universidad Nacional de La Plata. También es docente de periodismo en las universidades de La Plata y Quilmes. Trabajó en los diarios Hoy en la Noticia, La Nación y Página/12 y colaboró en diversos medios. Presidió la cooperativa de trabajo de periodistas El Atajo. Además es autor de varios libros periodísticos, entre ellos ¿Dónde está Miguel? El caso Bru. Un desaparecido en democracia (Marea, 2013) y Padre Cajade. El santo de los pibes de la calle (Marea, 2016).

En tanto, Pablo Gustavo Romanazzi es ingeniero hidráulico y civil de la Universidad Nacional de La Plata, máster en Sciencies in Hydrology de la Universidad Libre de Bruselas y doctor ingeniero hidráulico y medio ambiental de la Universidad Politécnica de Valencia. También es presidente de la Comisión de Investigaciones Científi¬cas de la Provincia de Buenos Aires, donde comenzó como becario en 1984, y profesor titular e investigador del área Hidrología del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Ha realizado numerosos estudios, asistencias técnicas y peritajes en el área Hidrología y se ha desempeñado como supervisor y coordinador de proyectos y en la ejecución de obras hidráulicas en el país y en el extranjero. Desde 1989 se ha abocado al estudio del sistema de desagüe pluvial platense.

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