Corresponsal en un hospital

18 de abril de 2014

Acá en el hospital la estamos pasando bomba. Tengo tres pinchazos en los brazos. El último fue porque “se reventó la venita”. No saben qué hermosura. La chica de al lado cada tanto grita de dolor y yo lloro. Por ella y porque odio que me pongan suero. Después de 48hs sin fiebre me sacan; a la madrugada tuve 38. Nada grave, pero fiebre al fin. “Si no tenés nauseas el fin de semana estás afuera”, dice el médico de guardia. En el momento en que lo dice quiero vomitar, pero no digo nada y asiento. Ahora estoy sin cables, tengo las dos manos libres y puedo escribir. Sigo en el baile. Nos vemos en unos días con un gran sanguche de milanesa de por medio. Besitos.

19 de abril de 2014

Hoy nos dieron milanesa. Estaba seca y mi mamá me la cortó como a los perros chiquitos, pero como dijo una carnívora adicta “¡era carne!”.
Ayer le trajeron a compañera -en cualquier momento nos hacemos amigas- torta de banana y nos convidó a mis papás y a mí. Mi abuela hizo pastafrola y compañera comió. Después vomitó bastante.
No me gusta verla mal. Ella sabe mi nombre, pero yo no el suyo. Hoy puteamos juntas a un enfermero que nos cae mal. A ella le dijo que no se desconecte para ir al baño -lo hace siempre- porque se le iban a meter bichos, y a mí que se me podía salir la vía, lo que implica volver a pincharme.
No sabe cuántos días se va a quedar. Es la cuarta vez que está internada. Dice mi mamá, que habló con el marido de ella, que tiene cáncer de piel.
Hoy vino una médica nueva a verme. Le sonreí mucho. Le dije sí, estoy mucho mejor, sin fiebre, sin vómitos, dormí bien, hago pis bien, tengo apetito. Y de nuevo sonrisa. Me revisó: casi no hay dolor. Ok, vuelvo y te digo cuánto más te quedás. Esperé. Volvió: “mirá, tuviste 37. 8 -¿eso es fiebre?- y recién este es el tercer día de medicación, así que vamos a esperar un poco”. Estoy sola, nadie se puede quejar por mí, aunque igual me esperaba esto. Domingo de pascuas en el hospital.
Sé que me voy a ir, que esto va a pasar. Me preocupa compañera. Me imagino cruzándola en calle 12 contenta del brazo de su marido. Yo no la reconozco pero ella saluda con la mano y sonríe. Unos pasos después me doy cuenta quién era y la quiero.

20 de abril de 2014

Lo que primero disfruté cuando me estaban por liberar fue poder usar las dos manos para limpiarme el culo. Después las empanadas de carne hechas por mi madre cuasi-vegetariana.
Pero dejé a compañera ahí. Cuando vio que estaba juntando las cosas me preguntó: conseguiste el alta? Sí -le dije- puse mi mejor cara. Charlamos sobre folklore, peñas y artistas que cambian su estilo por la fama. Ella es directora de un coro, él era guitarrero de un grupo folklórico. Me deseó que nunca tuviera que volver.
Al final me pincharon nueve veces, y hoy a la mañana la vía no funcionaba, de vuelta. Querían volver a pinchar y yo ya lagrimeaba. Llamaron a la guardia y les dijeron que podía empezar vía oral: fue la pastilla que tomé con más felicidad en mi vida. La última que me pinchó fue una enfermera de pediatría que amé. Le pregunté si no daba un chupetin cuando terminaba, pero dijo que no, a ella todos los nenes la odian. Les dice: ahí viene el mosquito, y clava la aguja. Le creo, pero yo la amo. El enfermero anterior era de terapia intensiva y me reventó una vena. Un tipo grande, pelado y simpático que no lo logró. Él me dijo que mientras esperaba que viniera la de pediatría no tomara agua. Yo iba a hacer caso sin chistar. Y me explicó: porque se te va a ir el agua por los agujeros. Sólo odié a uno que me asustó e hizo cagadas. Y a una mucama que no me prestó su baño porque yo era enferma. Me preguntó si era urgente, dije que sí: el médico insistió que no podía retener y compañera iba a estar en el baño un rato largo. No, me dijo, y siguió viendo tele. Por suerte otra me indicó uno chiquito al que podía ir e hice todo lo posible por infectarle el baño a esa turra.
Sentía, en serio, que me estaban liberando. Esperamos un poco el papelerío y bajamos. Me crucé unos tíos que me llevaban un budín para ponerle onda a la pascua. Saludamos y me subí rápido al auto. Sentí el aire fresco, real. Estoy afuera.

Etiquetas: hospital

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