Carta a la Vista

Hora: 12:01 a.m.
Lugar: el más recóndito del mundo.
Estimada Señora,
Sirva la presente para notificarle que, desde que nací, no hago más que quejarme una y otra vez de mi condición. Te escribo no para que te sientas culpable de mi desgracia, pues mis problemas ni son de tu incumbencia ni eres responsable de mi actual situación. Tan solo no estas y respeto tu decisión. A pesar de todo, he estado atento a los acontecimientos más recientes. Dicen que las malas noticias son las primeras en avisar, pero en este caso, no sé si esto sea bueno o malo, pues, desde que el mundo es mundo han ocurrido sucesos y actos dignos de ver.
He de confesarte que muchas veces maldije tu nombre, ¡Sí, lo reconozco! Soy preso de mi cólera. Pero hoy, con muchísima pena, te pido disculpas, más no perdón. Porque el perdón es cosa de Dios.
No quiero parecer fastidioso, mucho menos una víctima. ¡Ojo tampoco quiero convertirme en una! Aunque esto de ser tan gris y oscuro tiene sus ventajas; no te preocupas por el qué dirán, las críticas te resbalan, puedes crear tu propia realidad, en fin…Nunca sabrás que dice la gente, mucho menos podrás verle la cara que ponen, esa de pena ajena.
A todo esto quiero expresarte que, bueno… para que negarlo. ¡Te extraño mucho vale! Las noches y los días no son los mismos sin ti. Yo sigo esperándote en esta misma esquina, al menos espero que vengas, aunque sea un ratico.
Bueno chica, yo te quiero mucho y tú lo sabes, pero lo que no puedo perdonarte, (porque eso no tiene perdón de Dios), es que hayas abandonado a tus dos hijos. Sí, a los gemelos. ¡Hay que ver que eres una mala madre! Pero bueno, tus razones (por muy locas que sean) las tendrás.
Creo que es mi deber decirte que los muchachos están bien. Eso sí, estoy un poco preocupado porque han estado callados de un tiempo para acá. Creo que son algo tímidos y siempre permanecen en un mismo lugar. Ahora, lo otro que me angustia, es que ellos a estas alturas del partido no saben leer. ¡Coño, no pudiste tan sólo enseñarles a leer antes de irte a disfrutar del mundo! Disculpa nuevamente. Era una rabia acumulada y mi deber era expresarla. Dicen que la rabia no debe acumularse porque eso es malo para el alma.
Más que molesto, me pone triste saber que los niños no puedan siquiera leer en colores y vivir bajo las sombras. Una vez, me dijeron que la ignorancia es como una noche sin luna y sin estrellas. Me rompe el alma cuando le pregunto a los muchachos-Hijos, de qué color es el cielo- Y ambos se quedan callados. Le pregunto -De qué color son aquellas montañas-Y nada. Me ignoran. Bueno, ellos no tienen la culpa.
En fin, te escribo todo esto para que sepas como van las cosas por acá. En cuanto al clima, todo sigue igual; seco como siempre. Seguro preguntarás si la cosa sigue lluviosa, pero lamento decirte que no, nada de lluvia.
Por cierto, ¿te acuerdas de esa canción de Leonardo Favio, que bailábamos bajo la lluvia?
Hoy corte una flor.
(Y llovía y llovía).
Esperando a mi amor
(Y llovía y llovía)…
(Risas) Aquellos momentos de juventud, de rosas y suspiros. De sueños y esperanzas. Así fue…
Cuando estábamos juntos llovía y llovía, pero cuando te fuiste ni una gota caía. (Suspiros).
Cambiando un poco el tema, te cuento que por el barrio las cosas están de gala o alguien se murió, porque a la gente le dio por vestirse de negro. Aún no me sé el chisme bien, todos hablan, murmuran…Pero todos, hasta los perros están vestidos de negro. O está por celebrarse una fiesta importantísima o esta vaina es un gran funeral.
Finalmente mi estimada, déjeme recordarle que las puertas de mi casa siempre estarán abiertas, eso sí, le voy agradecer algo, cuando venga a visitarme, póngase bonita, vístase de colores, ni se le ocurra ponerse algo negro. Ah…y se ocupa de sus gemelos, porque parece que sólo le hacen caso a usted.
Olvide lo malo y cuídese mucho que aquí la espero, señora Vista.
Atentamente,
Un ciego.

Etiquetas: Carta, ciego, gemelos., vista

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