Mi boda en Guadalajara

La vida está llena de decisiones importantes aquellas que nadie más tomará por ti, tal como el día de tu boda.

Después de la universidad empecé a asistir a las bodas de mis amigas y amigos. Nunca pensé que uno de mis sueños sea realmente una pesadilla, y es que son tantos detalles que cuidar como el lugar, número de invitados, música, comida, la decoración entre muchos otros aspectos importantes. Y sólo de pensar todo eso me llenaba de angustia.

Aún recuerdo la boda de Inés y Antonio, ambos querían tener todo controlado y eso hizo que no tuvieran tiempo para disfrutar de su fiesta, de tomarse fotos, de sentarse para comer. Hace dos años Gustavo y Ana Lucia no tuvieron mucho tiempo para planificar, sino que tomaron las primeras opciones que encontraban, sin más opción, el día de su boda ambos tuvieron demasiada presión que los llevó después de la celebración religiosa a visitar a un médico, se perdieron de gran parte de la fiesta. Y como olvidar la boda de Manuel y Julieta, esta sí no me la perdía por nada, ambos son sumamente precavidos y organizados, y días antes de su boda recibieron a todos sus invitados para llevarlos a un paseo en Tequila, todo estuvo espectacular. El día de la boda todo parecía irreal, literalmente un cuento de hadas. Pero, por desgracia no todo salió como lo planeado el servicio de banquetes no llegó, ya que por errores del agente se capturó de manera errónea la fecha del evento, por su puesto se tuvo que improvisar la comida para todos los invitados.

Entonces me pregunté, ¿qué nos espera a Enrique y a mí? lo anterior me bajó los ánimos para planear mi propia boda.  Me ponía tensa el hecho que iba a ser uno de los días más importantes y no sabía por dónde empezar a planear. Entonces, empecé mi búsqueda entre salas de fiesta, banquetes y diferentes presupuestos, y claro, nada me convencía. Empecé a desesperarme, incluso las ganas de proceder con la fiesta que tanto soñaba se estaban agotando, me sentía sola, Enrique regresaba días antes de la boda después de su viaje de trabajo, así sólo recibía malas noticias del proceso.

Un día lista para cancelar todo salí a caminar y encontré un nuevo espacio. Espacio Mil500 llamó mi atención desde los primeros minutos, sentí que fue lo que salvó mi día, qué digo mi día, ¡mi vida!. Primeramente, me encantó que sea un lugar en los que puedes elegir entre 9 salones o entre 2 terrazas si prefieres el aire libre. Sin duda, opté por una terraza, no tenía duda que quería estar al aire libre y tener vista espectacular y que todos disfruten de lo mismo. Todos los espacios tienen una estructura de calidad, segura, además de la tecnología.  Y bueno pensando en la logística, tiene un estacionamiento con más de 1, 200 lugares, ninguno de los invitados se quedará sin lugar o tendrá que dejar su auto lejos y caminar largas cuadras. Enrique como buen arquitecto aprobó el lugar desde las primeras fotos que le envié y mis ganas para seguir con la boda regresaron.

Continué revisando todo lo que me ofrecía, lo más sorprendente es que cuentan  con la organización de eventos, me ayudaron con la planeación y supervisión. Esto sin duda me quitó tensión y empecé a disfrutar del proceso. Me ofrecieron servicio de banquete con alta cocina, seguridad y recepción, seguridad profesional, servicios de recepción, guardarropa y limpieza. Además me contactaron con diferentes proveedores como floristas, audio e iluminación, mobiliario, decoración, música y entretenimiento, edecanes etc. Sin pensarlo más dije a todo sí, estaba segura que jamás iba a olvidar esta celebración, y así fue, el miedo a que algo tiene que salir mal en una boda y que eso te robe el momento de felicidad quedó en el olvido, tuve la mejor boda, todo estuvo de ensueño tal como lo pensé. Enrique y yo fuimos los más felices.

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