Boca se come a La Boca: sin tierra pública, pero con estadio shopping

Donde los vecinos querían un predio verde para deporte y viviendas sociales, la dirigencia boquense y el gobierno porteño avalan una segunda Bombonera con aire elitista. El Consejo Consultivo 4, luego de dos años sin actividad, hizo una autoconvocatoria para repudiar la situación, que atenta cambiar para siempre la historia de La Boca.

“Ustedes no son de Boca. Traidores”, grita una joven mientras golpea la reja que separa a varios hinchas de la asamblea societaria boquense. El oficialismo del presidente Daniel Angelici y la oposición, bajo una lluvia de abucheos, levantaron la mano para validar la compra de El Campito, el histórico espacio de recreación vecinal pensado para viviendas sociales en Blanes, Espinoza, Palos y Almirante Brown.

La dirigencia expuso la construcción de un predio deportivo y gastronómico, pero hinchas y vecinos denuncian que el trasfondo es hacer un “Estadio Shopping” para contener 80 mil hinchas y mechar turismo, platos gourmet, muchos guardaespaldas y grandes muros de espaldas del barrio. También piensan discontinuar La Bombonera. “El rechazo que siente esta dirigencia por los vecinos lo manifiesta día a día cerrando disciplinas y prohibiéndoles el ingreso al club”, contextualizó la agrupación de hinchas Boca Es Pueblo, parte de La Boca Resiste y Propone.

Una historia que viene de lejos

Lo que no pudo Mauricio Macri, ahora lo concreta Angelici. El Presidente de la Nación, en sus años al frente del club Boca tanteó dos veces, sin éxito, al entonces alcalde Aníbal Ibarra para vender El Campito.

Ahora es distinto. La ingeniería PRO late plena entre el gobierno porteño y la dirigencia boquense. Angelici transita su segundo periodo en el club. Cuando se postuló por primera vez, en 2011, llamó a hacer un nuevo estadio para dar lugar a los “socios adherentes”, recuerda Boca Es Pueblo.

El deseo de Angelici mechaba con un Decreto de Macri. Como las tierras de El Campito pertenecían al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), el Jefe de Gobierno firmó el Decreto 723/10 para dárselas a la Corporación Buenos Aires Sur, la cual puede trasferir terrenos sin una votación en la Legislatura porteña.

En 2014 el gobierno PRO quiso rezonificar, sin éxito, El Campito. El texto era de Oscar Moscariello, ex vicepresidente de Boca y ex vice I de la Legislatura por el macrismo. Los vecinos ya denunciaban las gestiones forzadas para que Boca obtuviera el predio.

En noviembre pasado el pálpito se confirmó. La Corporación Sur aprobó el llamado a Licitación Pública Nº 7-CBAS-2015 para el “desarrollo y Mejoramiento Urbano “Casa Amarilla” a ser ejecutado en 7 predios libres de mejoras, identificados genéricamente como “Casa Amarilla” en el barrio de La Boca con un presupuesto estimado para la adquisición de los inmuebles de $ 180.000.000”, según el Boletín Oficial del 4 de diciembre pasado.

El 19 de enero en la sede de la Corporación “se montó una farsa en la que se abrían los sobres de una (supuesta) licitación pública hecha a medida del Club Atlético Boca Juniors. Por supuesto, hubo un solo ofertante para la compra de estos terrenos públicos, precisamente el CABJ”, condenó Boca Es Pueblo.  “Sólo se aceptarán propuestas presentadas por organizaciones no lucrativas con diez años o más de existencia”, limitaba el artículo primero.

El 16 de marzo, mismo día en que se reunieron los vecinos de La Boca en un Consejo Consultivo Comunal autoconvocado, la Corporación aprobó la adjudicación (OL 515). Restaba el aval de la asamblea del club.

Los vecinos en asamblea especial

Los Consejos Consultivos iniciaron en 2012 con las juntas Comunales. Son asambleas mensuales donde vecinos y organizaciones sociales debaten y proponen. Desde hace dos años no hay en la Comuna 4 (La Boca, Barracas, Pompeya, Parque Patricios). La Presidencia de la Junta Comunal no las convoca. Ante la urgencia por Casa Amarilla, los vecinos, a través de La Boca Resiste y Propone, hicieron una autoconvocatoria en la noche del miércoles 16 de marzo.

En Bomberos Voluntarios de La Boca (Brandesen 567, a metros de la Bombonera) se juntaron más de cien vecinos. Una decena de oradores expuso el sentir común ante el avance privatista. Reconocieron que desde hace décadas hubo disidencias locales entre hacer un polideportivo o sólo viviendas y resaltaron: “En La Boca nunca fuimos consultados sobre la venta de los campitos”.

Por eso, el Consejo votó, entre aplausos, tres mociones: pedir a la Junta que haga una consulta popular sobre la venta del Campito, impulsar en la Legislatura un pedido de informes y solicitar a la Junta que firme los permisos necesarios para que el Consultivo funcione con normalidad. Al cierre de esta edición, ninguna iniciativa pudo prosperar.

Tomaron la palabra miembros de La Boca Resiste y Propone, Boca Es Pueblo y el abogado Jonatan Emanuel Baldiviezo, del Observatorio del Derecho a la Ciudad, quien impulsó un amparo contra la venta de El Campito (cajoneado por dilaciones de la Corporación). También hablaron miembros de Los Pibes, Patria Grande, Darío Santillán, El Hormiguero, Descamisados, entre otras.

“Muchos vecinos dejaron La Boca por no acceder a un crédito de vivienda, en cambio dan facilidades a empresarios”, lamentó la vecina Perla Roldán. Pablo rodríguez, maestro en la escuela de Rodríguez y Lamadrid, agregó que “Boca Social es marketing, los vecinos no les importan”.

Mismo enfoque expuso la secretaria de actas del Consultivo y trabajadora del CeSAC 41, Carolina Sticotti: “El campito es un oasis de recreación para los chicos que viven hacinados. El estadio shopping no es una opción abierta al barrio. Hay chicos que no conocen el club, sólo pelotean en el paredón de afuera”.

Una asamblea entre rejas y seguridad

A falta de un plebiscito para socios, a dos semanas del Consultivo, el jueves 31 de marzo, hubo una asamblea extraordinaria en Boca. Se hizo en una mini cancha de piso sintético, bajo una grada de la Bombonera. Estaba enrejada y con fuerte custodia de policías y seguridad privada. La presidió Francisco Quintana, socio boquense y presidente de la bancada PRO en la Legislatura.

Tras aprobar un balance “con muchas dudas”, según socios opositores, se planteó la compra de El Campito. Los socios oficialistas dijeron que era una “mejora urbana” con “contacto vecinal”. Los más de cincuenta hinchas que quedaron fuera del perímetro enrejado silbaban incrédulos, vocearon a favor de un asambleísta de oposición que llamó a no “jubilar la Bombonera”.

Luego, Quintana llamó a votar la venta de las tierras, planteada en una moción del socio Horacio Rivero (si se busca su nombre, aparece como abogado, representante legal de Mauro Martín). Son 375usd/m2 a pagar en 10 años; los socios oficialistas de la asamblea prometieron ser garantes.

Los hinchas se sorprendieron al ver que oficialismo y oposición levantaron la mano en gesto afirmativo. Una sola persona se quedó de brazos cruzados. “El único que tuvo dignidad”, coincidieron los hinchas. Cuando Quintana dijo que estaba aprobada la compra no hubo aplausos, a diferencia del balance. “Les pesa la conciencia”, gritó uno mientras golpeaba la reja.

Terminada la asamblea, estallaron los cantos de hinchas. La asamblea se retiró por una puerta lateral, en compañía de algunos vigilantes. De los gritos se pasó al silencio. Varios hinchas se fueron al instante. Otros se sentaron un largo rato en los bancos de la Bombonera. En ese momento de la noche y los acontecimientos, sin ni jugadores ni goles que festejar, la Bombonera latió. De incertidumbre.

La historia del club está por cambiar para siempre: de ser un refugio de contención social como en sus orígenes pasa a dar la espalda al barrio “que lo vio nacer y le dio su identidad”, como lamentan hinchas y vecinos de La Boca.

Etiquetas: Angelici, Boca, La Boca, macri, pro, Sur

Discusión (0)

No hay comentarios para este documento aún.

La generación de comentarios ha sido deactivada en este documento.